Mónica nació en Bucarest, Rumania, era hija del embajador de Irán en ese país y obtuvo la nacionalidad uruguaya en 1954. Se licenció en Filosofía en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República.
En abril de 1973 se radicó en Chile, procedente de Rosario (Argentina). En ese país obtuvo rápidamente empleo en una industria, donde trabajó como traductora de alemán e inglés, realizando principalmente tareas vinculadas a textos técnicos.
No se cuenta con información concluyente sobre su militancia política específica al momento de su desaparición en Chile, a principios de los 70 se habría afiliado al Partido Comunista del Uruguay, sin embargo, a partir de documentos y libros que habrían sido incautados al momento de su detención, también se ha señalado posibles vínculos con el Movimiento de Liberación Nacional–Tupamaros.
El 14 de septiembre de 1973, tres días después del golpe de Estado en Chile, fue detenida en el hotel “Tynos” de la ciudad de Arica, donde vivía. Según la sentencia dictada en 2026 que imputó a un militar chileno por su secuestro, desaparición y homicidio, participaron en esos crímenes efectivos de la Policía de Investigaciones de Chile, entre ellos Iván Romero Castro, Renato Romero Gallegos y Héctor Daroch Pérez. Fue trasladada al cuartel policial de Investigaciones de Arica, bajo la jefatura del subprefecto Alfredo Cruz Rojas.
El 20 de septiembre de 1973 fue ingresada a la cárcel pública de Arica por orden del VI Juzgado Militar. El 25 de septiembre de 1973 se dispuso su libertad por no existir antecedentes que justificaran la prolongación de su detención. Sin embargo, nunca regresó al hotel donde residía. Durante los meses de octubre y diciembre de 1973 fue vista por testigos en dependencias del Departamento o Sección II del Regimiento Rancagua, sometida a crueles torturas.
El 16 de julio de 2008 sus restos óseos, excepto el cráneo, fueron hallados en un recinto militar en el sector Pampa Chaca Oeste, en Arica. Los informes periciales integrados del Servicio Médico Legal de Santiago concluyeron que los restos correspondían a Mónica. El análisis determinó que el cuerpo fue depositado por terceros y enterrado en una acción de ocultamiento. Su cuerpo fue repatriados a Uruguay y entregados a sus familiares .
Mónica tenía 39 años.

