Joaquín tenía 22 años. Era oriundo de Mercedes (Soriano), estudiaba Agronomía y militaba en el Partido Comunista Revolucionario (PCR).
El 6 de diciembre de 1972 participó en Montevideo de una concentración y volanteada estudiantil organizada por la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), en rechazo a la ley de enseñanza y en defensa de las libertades públicas. La movilización consistía en caminar en silencio por la acera, repartiendo volantes y portando carteles.
Al finalizar la actividad, cuando un grupo de aproximadamente veinte jóvenes comenzaba a recoger los carteles y guardarlos en una bolsa, una camioneta militar se aproximó al lugar. De ella descendió un soldado armado. Ante la situación, algunos estudiantes intentaron huir por la avenida Agraciada en dirección al viaducto, mientras otros permanecieron en el lugar. Los efectivos militares del Grupo de Artillería Nº 1 iniciaron la persecución en el vehículo y efectuaron varios disparos.
En ese contexto, Joaquín fue detenido y subido a un vehículo militar. Sus compañeros lo buscaron sin conocer su paradero hasta que, al día siguiente, se informó oficialmente por las Fuerzas Conjuntas que había fallecido durante una intervención quirúrgica en el Hospital Militar.
Las autopsias independientes realizadas en Mercedes y una denuncia parlamentaria posterior establecieron que el estudiante había sido alcanzado por dos disparos por la espalda.
Joaquín fue asesinado en el marco de la represión a una movilización de estudiantes en diciembre de 1972.
Guillermo Chifflet dedicó una extensa nota al caso, publicada en el semanario Marcha, que culmina con una referencia al entierro del joven. Allí recoge el clamor de los jóvenes y de las agrupaciones de izquierda a las que había entregado su compromiso y su esperanza renovada: “Joaquín, tu muerte no fue en vano; tu lucha, la del pueblo, sigue en nuestras manos”.


