Unidad Penal Nº 3 de Concordia

Durante el terrorismo de Estado, la Unidad Penal N° 3 (UP 3) operó con una doble funcionalidad. Si bien mantenía su actividad como un establecimiento penitenciario formal de la provincia, las autoridades del Ejército Argentino dispusieron de áreas específicas —fundamentalmente la "Unidad Familiar" y sectores de celdas con puertas externas— para alojar de manera exclusiva a personas secuestradas clandestinamente.

Los prisioneros políticos ingresaban y eran extraídos del penal de forma subrepticia, operando mayormente en horas de la noche, y sus identidades nunca figuraron en los registros oficiales de ingreso o alojamiento de la cárcel. El personal penitenciario civil tenía vedado el acceso a estos sectores y carecía de contacto formal con los detenidos. Las instalaciones fueron utilizadas como "zona liberada" para que los grupos de tareas militares, y en especial el Grupo de Inteligencia del Regimiento 6 (con figuras como el teniente Echeverría y el sargento Amarillo), ingresaran libremente a continuar con los interrogatorios y las torturas iniciadas en otros centros clandestinos.

El cautiverio de los militantes uruguayos y el Plan Cóndor (1977)

El rol de la UP 3 como eslabón logístico transnacional del Plan Cóndor quedó plenamente evidenciado con el cautiverio del grupo de ciudadanos uruguayos vinculados al Partido Comunista Revolucionario (PCR). En julio de 1977, tras sobrevivir a brutales tormentos iniciales en recintos clandestinos no identificados de Concordia, Jesús Silverio Suárez Méndez, Eduardo Robatto Guerreiro, Luis Urrutia y María Julia Suárez Méndez fueron trasladados a este penal.

Las víctimas permanecieron allí entre quince y veinte días en condición de desaparecidos, sin ningún tipo de formalización legal. El encierro en la UP 3 no representó un cese de la represión, sino la continuidad del terrorismo de Estado: los interrogatorios y los vejámenes prosiguieron intramuros. El hecho de mayor gravedad documentado en el interior de la cárcel es el padecido por María Julia Suárez, quien fue víctima de continuos abusos sexuales perpetrados por el sargento de inteligencia Héctor Aníbal Amarillo dentro de las propias instalaciones del penal.

El paso por esta cárcel funcionó como la etapa final de cautiverio en suelo argentino. Luego de este período, los prisioneros fueron extraídos de la unidad, subidos a vehículos y llevados a la zona fronteriza para ser entregados clandestinamente a efectivos militares uruguayos, completando su traslado forzoso a la ciudad de Salto.

Dirección
Avenida Las Heras s/n
Localidad
Ciudad de Concordia (Provincia de Entre Ríos)
País
Argentina

Causas judiciales asociadas al lugar (1)

Presumario       | Sumario       | Ejecución de sentencia       | Archivada      

       Causa Papetti II [Plan Cóndor en Concordia] (No. FPA 5688/2021)
Año de inicio:
2021

Esta causa investiga la coordinación represiva transnacional del "Plan Cóndor" y los crímenes de lesa humanidad perpetrados en 1977 en la ciudad argentina de Concordia (Entre Ríos) con la activa participación de fuerzas militares y policiales argentinas y la colaboración de inteligencia militar uruguaya. El expediente principaliza la privación ilegítima de libertad, tormentos, abuso sexual, homicidio y encubrimiento de un grupo de ciudadanos vinculados al Partido Comunista Revolucionario (PCR) uruguayo y del conscripto argentino Jorge Emilio Papetti.

El caso Papetti y el encubrimiento de su homicidio:

Jorge Emilio Papetti cumplía el servicio militar obligatorio en el Regimiento de Caballería de Tiradores Blindados 6 de Concordia cuando fue detenido ilegalmente en marzo de 1977. Fue sometido a graves torturas en dependencias de esa unidad y posteriormente trasladado a la Unidad Penal 1 de Paraná, donde falleció a causa de los tormentos sufridos. Para asegurar la impunidad, miembros del Grupo de Inteligencia del Regimiento 6 fraguaron un acta y simularon una fuga en la Ruta Nacional 18 (km 135) el 22 de marzo de 1977, declarándolo desertor para ocultar el homicidio.

El operativo contra los militantes uruguayos (Julio 1977):

Entre el 3 y el 4 de julio de 1977, fuerzas conjuntas secuestraron a un grupo de uruguayos en Concordia. Jesús Silverio Suárez Méndez, Eduardo Robatto Guerreiro y Luis Urrutia fueron capturados mientras trabajaban en una obra en el "Hostal del Río" ubicado en el Parque San Carlos. Paralelamente, fueron secuestradas María Julia Suárez Méndez, Brenda Levith, Luis Suárez Méndez y el hijo de estos últimos, Joaquín Suárez Levith, de apenas 3 años de edad. También se documentó la detención de otras personas vinculadas, como Roque Hernández y Enrique Camacho.

Las víctimas atravesaron un circuito clandestino que se inició en la Jefatura Departamental de Policía de Concordia. Posteriormente, fueron trasladadas encapuchadas en los baúles de vehículos hacia una casa vieja o abandonada a la que se accedía por un puentecito, y luego a un segundo centro clandestino cercano a la represa de Salto Grande y al río Uruguay. En estos recintos, sufrieron interrogatorios, golpes, simulacros de fusilamiento, "submarino seco" y aplicación de picana eléctrica. María Julia Suárez fue víctima reiterada de violencia sexual y abuso deshonesto por parte de sus captores, identificando específicamente al sargento de inteligencia Héctor Aníbal Amarillo.

La investigación constató la presencia y participación directa en los interrogatorios de oficiales del Ejército Uruguayo, identificados como el Coronel/Mayor Tarigo y el Capitán Ramón Barboza, perteneciente al S-2 del Batallón de Infantería 7 de Salto. Tras el cautiverio clandestino, parte de los sobrevivientes fueron trasladados a la Unidad Penal N° 3 de Concordia sin registro formal de ingreso. Hacia fines de julio, fueron extraídos de la cárcel y trasladados clandestinamente por el río y a través del puente de Salto Grande hacia recintos militares en Uruguay.

El procesamiento judicial (Agosto de 2026):

El Juzgado Federal N° 1 de Concepción del Uruguay dictó el procesamiento de los militares argentinos Juan Ignacio Aleman (ex oficial de Inteligencia), Jorge Enrique Echeverría (ex oficial S-2 o jefe de Inteligencia), Miguel Ángel Galeano (ex auxiliar de inteligencia) y Horacio Alberto Goris (ex Jefe de Personal del Regimiento 6). Se los procesó como integrantes de una asociación ilícita, autores de las privaciones ilegítimas de libertad, tormentos, encubrimiento del homicidio de Papetti y, en el caso de Aleman y Echeverría, por los abusos sexuales perpetrados bajo su órbita de control en el grupo de tareas.

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