Graciela era oriunda de Paysandú. Estudiaba Agronomía e integraba el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T).
El 8 de noviembre de 1974, aproximadamente al mediodía, fue secuestrada en Buenos Aires. Posteriormente fue trasladada clandestinamente a Uruguay, donde permaneció detenida en el centro de detención y torturas conocido como “Casona de Punta Gorda” o “300 Carlos R.”.
Su cuerpo apareció acribillado, el 20 de diciembre de 1974 junto al de cuatro compañeros en las inmediaciones de la localidad de Soca (Canelones), en el cruce de las rutas 9 y 70, a unos 250 metros del empalme. El caso es conocido como el de los “Fusilados de Soca”.
Según el testimonio del sobreviviente Julio Abreu, la vio con vida por última vez en el centro de detención. Abreu declaró: “Vos te vas a salvar, a vos te van a liberar, si podés conéctate con los Tupamaros y deciles que aquí no se habló nada, que no se dijo absolutamente nada. Después me llevaron aparte y me preguntaron qué me había dicho; yo les dije que nada, que no habíamos hablado nada; ellos habían escuchado todo. Esa fue la última conversación que tuve con la gorda”.
Graciela fue asesinada en el marco de la coordinación represiva entre Argentina y Uruguay.



