Este lugar, ubicado a unas diez cuadras del centro de la ciudad de Minas, funcionó como centro de detención y tortura desde el año 1972.
En sus calabozos permanecieron personas secuestradas y presos políticos pertenecientes a distintos sectores, tanto de organizaciones de izquierda como de corrientes democráticas vinculadas a los partidos tradicionales. Entre quienes fueron recluidos en este establecimiento se encontraban militantes del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), algunos de los cuales integraron el grupo de rehenes mantenidos por la dictadura cívico-militar. Asimismo, durante 1973 se detuvo allí a militantes del Movimiento Nacional de Rocha.
En este establecimiento también estuvieron privados de libertad militares democráticos que se opusieron al proceso autoritario, entre ellos el general Líber Seregni, el general Víctor Licandro y el coronel Carlos Zufriategui, quienes fueron encarcelados por su rechazo al quiebre institucional y su defensa del orden constitucional.
El lugar fue utilizado con fines represivos en otros momentos del período autoritario y previo al golpe de Estado. Durante la militarización de los trabajadores bancarios en 1969, en el marco de la huelga de 70 días del sector, fueron detenidos en el Batallón los dirigentes y militantes bancarios de la filial de AEBU en Minas. Más adelante, en 1980, la ciudad vivió una fuerte ola represiva orientada a perseguir a quienes militaban por el NO en el plebiscito constitucional promovido por la dictadura, ocasión en la que ciudadanos y ciudadanas de Minas fueron secuestrados y sometidos a torturas.
En reconocimiento a los hechos ocurridos en este lugar, en 2025 la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria resolvió su señalización como sitio de memoria.



